A veces tenía ganas de llenar papeles y papeles viejos, de esos de color apagado, con tinta inventada. Pero se le olvidó la mitad del discurso, así que recogió las alas y esperó a que el sol despertara antes de mostrar su esplendor. Le gustaba el día, no la noche. Le gustaba ser buena: no la mejor.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
miércoles, 2 de diciembre de 2009

FotoPres és un dels concursos de fotografia de premsa amb més història i reconeixement de l’Estat espanyol. El certamen s’organitza amb l’objectiu de donar a conèixer i difondre la fotografia documental, i contribuir a la consolidació, al nostre país, del documentalisme contemperan. L’exposició mostra les propostes seleccionades com a premis i beques en l’edició de l’any 2009. Es tracta de projectes amb un alt contingut social, que ofereixen una anàlisi intensa de l’actualitat.

Fomentem la fotografia com a art i com a mitjà de comunicació.
EXPOSICIÓN RECOMENDADÍSIMA.
martes, 17 de noviembre de 2009
viernes, 13 de noviembre de 2009
Niebla en mis ojos.
Fue la última hoja caída de aquel árbol. La última. Marcó tanto como tu partida. Contaba con impaciencia las escaleras que conducían al piso de arriba. Allí donde estabas tú. La segunda puerta a la derecha, puerta cerrada, música intentando liberarse de la pequeña habitación. Tenía unas ganas tremendas de abrir la puerta sin picar y que aquel olor tan tuyo reviviera mis ganas chocandome de frente. Así fue como subí el último peldaño de crujiente madera gastada por los años. Me asusté por la oscuridad del pasillo, pero se me pasó enseguida cuando pensé en lo que me esperaba. Y es que era tanta la necesidad de verte que todo lo demás se me olvidaba. Fue ahí donde, mientras caminaba desprendiéndome de mi abrigo azul, incrementó mi ansiedad. Llegaría. Llegaría y nos clavaríamos los ojos, como pasó en aquellos lejanos días. Llegaría, y estaba segura, reiría. No sonreiría. Sería una risa fuerte, sonora, especial. Porque, probablemente, estarías natural. Como siempre. Descalzo. Tus pantalones preferidos, aquellos rasgados, junto con una camisa blanca, remangada, de lo más normal, más tu cabello alborotado, rostro algo pálido y ojeras pronunciadas que no hacían más que hacerte todavía más atractivo; brillo en los ojos y miles de palabras bonitas para mí, en tus manos, en tus labios, en tu interior. Estaba tan segura de eso. Tan segura...Que entonces, seguramente, después de habernos mirado y remirado durante instantes eternos, correría a tus brazos por el simple echo de despegar mis ojos de los tuyos y recoger el oxigeno suficiente para volver a respirar con normalidad. Me abrumaría con tu perfume y abriría bien los brazos para rodear tu espalda. Siempre te lo repetía una y otra vez. Me encantaba contemplarte de espaldas. Era tan ancha; y cuando se arqueaba...tan hermosa. Era una de las cosas casi perfectas en ti. La miraba de todos los ángulos y seguía viéndola armoniosa, delicada. La acariciaría mientras te escuchaba respirar sonoramente sobre mi hombro y mis latidos aceleraban sin querer. Y, seguro, me separaría y seguiríamos analizándonos. Siempre era así. Como si fuésemos completos desconocidos tratando de escanearnos el corazón en busca de sentimientos del uno hacia el otro. Lo que me hacía sentir feliz era que eso no me importaba. Jamás dejaría de sentir dudas en cuanto a ti. Y eso me creaba más admiración, más aun sabiendo que estabas igual que yo: filosofando por mi. Que largo era aquel pasillo...que oscuridad. Pero ya había llegado a tu puerta. Y has de saber, que cuando rocé el pomo helado con intención de abrir sin picar, sentí una descarga eléctrica que me recorrió la espina dorsal y me hizo estremecer.
Pero, aunque en esta carta hayas leído probablemente demasiadas emociones o sensaciones juntas, ninguna; oyeme: ninguna, ninguna será igual que la que sentí al encontrar sabanas manchadas de rojo, pulso cero, final de mi historia, niebla en mis ojos.
Fue entonces cuando dirigí mi vista a la ventana y observe la última hoja caer, dejando remorderme la conciencia al preguntarme ¿porque si yo solamente te necesitaba a ti, tu necesitabas solamente al cielo?.
_________
P.D: ¡Que rápido se acaban los sabados!
Love 80's ♥

Pasabas por allí, no sé bien
Que vibró dentro de mí
Y sin pensar me fui detrás de ti
La luna en tu melena me ayudó a
Seguir tus pasos por la acera
Pero al doblar la esquina del bazar
No se como te perdí
En plena confusión escuché
Dentro de mi corazón
Como una voz marcando la señal
Iba diciendo y me va diciendo
Tu, tu y yo, tu y yo, tu y yo
Como un radar en el mar
Y el barco a puerto quiere anclar
Aquella voz subía la intención
O bajaba si iba mal iba un poco mejor.
Que vibró dentro de mí
Y sin pensar me fui detrás de ti
La luna en tu melena me ayudó a
Seguir tus pasos por la acera
Pero al doblar la esquina del bazar
No se como te perdí
En plena confusión escuché
Dentro de mi corazón
Como una voz marcando la señal
Iba diciendo y me va diciendo
Tu, tu y yo, tu y yo, tu y yo
Como un radar en el mar
Y el barco a puerto quiere anclar
Aquella voz subía la intención
O bajaba si iba mal iba un poco mejor.
En miles de movidas me metí
Por seguir de tras de ti
Pero al final encontré el lugar y en medio de la luz
Estabas esperando
Tu, tu y yo, tu y yo, tu y yo
Colgado de los palos y amarrado
Por los pies y por las manos
Me pregunté ¿quién lo pudo hacer?
Trepé por la madera y aparté
De tu cara la melena y te besé
Tres palabras rotas escapaban de tus labios
Tu, tu y yo, tu y yo, tu y yo
Tu, tu y yo, tu y yo, tu y yo
Tu, tu y yo, tu y yo, tu y yo...
JC - Mecano (¡Recomiendo el musical a todo el mundo!)
sábado, 7 de noviembre de 2009
White

Que viva la ciencia, ¡que viva la poesía! ¡Qué viva siento mi lengua cuando tu lengua está sobre la lengua mía!
El agua está en el barro, el barro en el ladrillo, el ladrillo está en la pared y en la pared tu fotografía.
Es cierto que no hay arte sin emoción y que no hay precisión sin artesanía, como tampoco hay guitarras sin tecnología.
Tecnología del nylon para las primas, tecnología del metal para el clavijero la prensa, la gubia y el barniz:
las herramientas del carpintero; el cantautor y su computadora, el pastor y su afeitadora, el despertador que ya está anunciando la aurora y en el telescopio se demora la última estrella.
La máquina hace el hombre...
y es lo que el hombre hace con ella. El arado, la rueda, el molino, la mesa en que apoyo el vaso de vino, las curvas de la montaña rusa, la semicorchea y hasta la semifusa. El té,
los ordenadores y los espejos. Los lentes para ver de cerca y de lejos. La cucha del perro,
la mantequilla, la yerba, el mate y la bombilla. Estás conmigo, estamos cantando a la sombra de nuestra parra una canción que dice que uno sólo conserva lo que no se amarra y sin tenerte,
te tengo a vos...y tengo a mi guitarra.
Hay tantas cosas yo sólo preciso dos: mi guitarra y vos, mi guitarra y vos...
Hay cines, hay trenes, hay cacerolas, hay fórmulas hasta para describir la espiral de una caracola. Hay más: hay créditos, tráfico, cláusulas, salas vip, hay cápsulas hipnóticas y tomografías computerizadas, hay condiciones para la constitución de una sociedad limitada. Hay biberones y hay obuses, hay tabúes, hay besos, hay hambre y hay sobrepeso.
Hay curas de sueño y tisanas, hay drogas de diseño y perros adictos a las drogas en las aduanas. Hay-manos-capaces-de-fabricar-herramientas-con-las-que-se-hacen-máquinas-para-hacer-máquinas-para-hacer-ordenadores-que-a-su-vez-diseñan-a-máquinas-que-hacen- herramientas-para-que-las-use-la-mano. Hay escritas infinitas palabras: zen, gol, bang, rap, Dios, fin. Hay tantas cosas... yo solo preciso dos: mi guitarra y vos, mi guitarra y vos.
(Jorge Drexler - Mi guitarra y vos)
miércoles, 4 de noviembre de 2009
To let go.
Cómo odio que el cielo este gris y no se atreva a actuar. Cómo odio la tempestad de un rechazo, la soledad de un abrazo sin calor. Cómo odio tener que despertarme sabiendo que miles de cosas pueden ocurrirme y no tener la certeza de saber bien bien cual será la consecuencia que acareen. Cómo odio sentirme adormecida en la cuna de un gigante pero extraño corazón, que me balancea suave y lento. Suave y lento. Cómo odio arrancar las malas hierbas sin conseguir arrancar la raíz. Cómo odio el sol naciente cuando se filtra por la ventana de una habitación en dónde solo yazco tumbada yo. Cómo odio el mínimo ruido que me despierta, y el estúpido remordimiento que no me deja dormir. Cómo odio tener las manías que tengo, y el corazón bombeando rápido, apunto de parar en seco. Cómo odio todo esto. Cómo odio pensarte besar a otra.
Y, sí… cómo odio creerte conmigo y saber que ni siquiera sabes que vivo por tí, o que tengo vida, y que se apaga con cada caricia que tus labios le despiertan el alma. A ella.
- Solamente mañana. Déjame escribirlo, e intentar dejar pasar las horas para que el día pase rápido y no me de cuenta de que ya no es cinco de noviembre, que ya no es cinco, que ya terminó.
Foto perdida en los jardines de Montecarlo.
Foto perdida en los jardines de Montecarlo.
Black Star.
domingo, 1 de noviembre de 2009
viernes, 23 de octubre de 2009
Reliable.

Todo tú eres como uno de esos puzzles tan dificiles de armar. Y yo...yo vivo entre paredes negras que se hacen más estrechas con cada parpadeo, en un lugar muy apartado del mundo, preguntándome porqué estoy aquí, porqué decidí estar aquí y qué es lo que tengo que hacer para llegar a ti. No sé. Ya no sé nada. Ayudame a armarte. Dame tus piezas una a una, no importa en qué orden.
martes, 6 de octubre de 2009
Haz que cambie el rumbo.

Hoy me ha sonado el despertador demasiado pronto. Lo he apagado y he dormido una hora más, porque he querido. Porque me ha dado la gana. Hoy no he cogido el metro para ir al instituto. Apesta. He cogido la bicicleta y, sin prisas, he emprendido el camino con una suspicaz sonrisa y una tostada en la boca. El camino… el camino ni siquiera lo sabía. Cuando piensas en el final el recorrido se hace demasiado largo. La mochila no pesaba y los pedales andaban solos. Hoy he respirado aire fresco. Sabía bien. Estaba limpio. Era de mi ciudad. Y después he frenado de golpe, he cogido el móvil y me he hecho una foto. ¿Y qué, que estuviera sola? Lo sonrisa verdadera es lo que cuenta. Hoy no me ha importado mirar atrás. No he tenido miedo. La carretera estaba sola, y los coches, o las pequeñas manchas de colores oscuros cada vez eran más pequeñas. Hoy he mirado atrás y he visto mis errores cometidos. Pero para qué arrepentirse, si la vida tan pronto te da sonrisas como lágrimas. Ya no me importan las horas en silencio frente a frente con el recuerdo, ni el tiempo que malgasté sin poder remediarlo. Porque ahora se que valieron la pena. Ya no pierdo el tiempo. Las estaciones pasan rápido si no miras hacia el frente. No hay porque vivir de rentas si el color del cielo es tan azul. Hoy realmente me he dado cuenta de lo que significa avanzar. Y, créeme, no he logrado llegar al instituto. Pero ahora resurjo… y si no sabes apreciar la vida, no te la mereces.
Pase lo que pase, caigan rayos o tormenta, finjas, camines hacia una dirección diferente, te moje la lluvia, te agobie el mundo, te acongoje la soledad. Pase lo que pase, no dejes de buscarle un sentido a cada uno de los segundos de tu vida.
Para Fandestéphane, porque se que me espera “pacientemente”.
¡Y mi guitarra no la toca nadie eh!
Pase lo que pase, caigan rayos o tormenta, finjas, camines hacia una dirección diferente, te moje la lluvia, te agobie el mundo, te acongoje la soledad. Pase lo que pase, no dejes de buscarle un sentido a cada uno de los segundos de tu vida.
Para Fandestéphane, porque se que me espera “pacientemente”.
¡Y mi guitarra no la toca nadie eh!
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sábado, 26 de septiembre de 2009
jueves, 24 de septiembre de 2009
viernes, 18 de septiembre de 2009
No empezamos con buen pie.
16 de septiembre; 2009.
Estado dubitativo. La mente divaga entre las diferentes opciones. El tiempo cambia el calor por el frío. La cuidad se lamenta ante el ajetreo y el movimiento. Todos tienen algo que hacer. Todos tienen algo que cumplir, que conservar, que amar. En cambio yo sigo aquí, caminando por inercia, intentando encontrar la razón de ser feliz. Y, aunque todos me digan que es algo pasajero, no puedo lograr desatar el nudo en mi garganta, y siento que cada día me aprieta más fuerte. No puedo cambiar el rumbo de las cosas. Las lágrimas amenazan con cada palabra que pronuncian mis labios. Necesito tener la certeza de que voy por el camino correcto y, en cambio, cada vez estoy más perdida. No se como hacer para dejarme llevar, sin sentir añoranza, sin sentir que lo he perdido todo y que quizás no pueda recuperarlo tan fácilmente. La vida se me antoja distante. No estoy conectada. No estoy dentro. No estoy viviendo. Solamente estoy llorando. Que alguien me repita, por favor, que esto es algo pasajero. Que alguien me lo repita, muchas veces. Quizás así el tiempo pase más rápido.

________...
Cuando sientas que sentir es lo único que sientes, escríbelo. Siempre hay una hoja de papel dispuesta a escucharte.
Estado dubitativo. La mente divaga entre las diferentes opciones. El tiempo cambia el calor por el frío. La cuidad se lamenta ante el ajetreo y el movimiento. Todos tienen algo que hacer. Todos tienen algo que cumplir, que conservar, que amar. En cambio yo sigo aquí, caminando por inercia, intentando encontrar la razón de ser feliz. Y, aunque todos me digan que es algo pasajero, no puedo lograr desatar el nudo en mi garganta, y siento que cada día me aprieta más fuerte. No puedo cambiar el rumbo de las cosas. Las lágrimas amenazan con cada palabra que pronuncian mis labios. Necesito tener la certeza de que voy por el camino correcto y, en cambio, cada vez estoy más perdida. No se como hacer para dejarme llevar, sin sentir añoranza, sin sentir que lo he perdido todo y que quizás no pueda recuperarlo tan fácilmente. La vida se me antoja distante. No estoy conectada. No estoy dentro. No estoy viviendo. Solamente estoy llorando. Que alguien me repita, por favor, que esto es algo pasajero. Que alguien me lo repita, muchas veces. Quizás así el tiempo pase más rápido.

________...
Cuando sientas que sentir es lo único que sientes, escríbelo. Siempre hay una hoja de papel dispuesta a escucharte.
martes, 8 de septiembre de 2009
Lo secundario (Para Sara)
.- Cerré los ojos mientras noté como el agua tocaba la punta de los dedos de mis pies. Era una sensación placentera, pero después de todo, secundaria. Sí, como los personajes secundarios en las obras de teatro o en las películas, que solamente aparecen de fondo, intentándose hacer notar, pero sin ningún resultado. Estiré mi mano derecha y noté la arena mojada escurriéndose por entre mis dedos. También era secundario, por supuesto. Mis piernas no tenían lugar para moverse con comodidad y, en cambio, jamás había estado más a gusto en mi vida. Al entrar en otra dimensión me percaté de que prácticamente estaba soñando, en el cielo, o en el infierno; todos dicen que en el infierno hay fuego y en el cielo la paz absoluta pero, en realidad, nunca supe cual es la verdadera diferencia. Me adentré en el mundo de los cometas voladores, las estrellas fugaces que quieren disminuir su velocidad, el ronroneo de los gatos que a media noche siguen vagando por doquier, los que pierden la ilusión o los que pierden directamente la fe, los felices sin razón y los infelices de tan heridos, los pensadores que nunca consiguen nada y los que encuentran soluciones sin ni siquiera pensarlas 5 segundos. Era un mundo muy extraño. Todo estaba mezclado, por muy diferente que fuera. Me pregunté por unos segundos si de verdad era un mundo paralelo, y no simplemente el mío, el nuestro. Sujeté un puñado de arena y lo apreté fuerte, con el puño cerrado, mientras sentía un punzante dolor. Apreté también los ojos, haciéndome casi daño, pero no pude disminuir ese dolor. Intenté concentrarme de nuevo en lo paralelo. Ahora parecía tener un color grisáceo claro que poco a poco se iba aclarando y, sin saber cómo ni porqué, terminó siendo del más puro color blanco. Aflojé el puño y dejé mi mano suelta, sin hacer ningún tipo de fuerza en ella, mientras los granos de arena iban rebalsando entre mis dedos haciéndome cosquillas. Ya no había más dolor. En cambio, me sentía a las mil maravillas y una ola parecida a la que sentía romper contra la orilla en aquel minuto me transportó al paraíso con ese suave vaivén. El agua alcanzó de nuevo mis pies pero, esta vez abrí los ojos, y al verlo tan de cerca, razoné en mi interior y me aseguré que el agua era tan solo algo secundario.
-.BS.-
-. No se si te ha parecido lo suficientemente largo.
Amigas como tú hay pocas ♥.-
lunes, 7 de septiembre de 2009
Fragmento de "Changes"

[...]Tú decías “aunque el sol deje de brillar, yo estaré allí para abrazarte en la noche”. Nunca entendí al cien por cien esa frase, Joseph. Nadie la cantó para mí, siquiera la pronunció o escribió. Lo se. Es triste. Pero no me importa ahora, esta noche. No tengo dinero. Trabajo día y noche. Envío dinero a mi familia, la que esta tan lejos de mi que no puedo quizás ni siquiera me recuerda. Mi corazón se rompe poco a poco, mientras intento sonreírle a la persona que asegura quererme y se me revuelve el estomago al mentirle. ¿Crees que algún día podré amar de la misma manera en la que tú amas la música?
Perdóname. Sé que no he empezado muy alegre esta carta. Pero, aunque te parezca extraño, no me apetecía escribirte todas esas frases que, esta asegurado, te escriben más de cien mil chicas enamoradas de ti. Solo quiero hacerte saber que, por muchas veces que me auto-convenza que jamás voy a conocerte, sigo escuchándote en cada espacio de mi mente. Cuando estoy caminando por la acera después del trabajo en el estudio, a 38 ºC de temperatura, en el cielo, junto al sol; allí esta tu voz. Cuando abro los ojos forzosamente a las 5 de la mañana, debajo de la almohada; allí esta tu voz. En el estante donde reposan mis libros de ilustraciones; junto el marco de fotos en donde sonríen mis dos amigas y familia en Wyckoff, Nanci y Lola; allí esta tu voz. Y en la estación de trenes atestada de gente. Y en el café Beltrán de la sexta avenida, donde descanso unos minutos en la última mesa del fondo cada día, al lado de la ventana, cerca de las 17 de la tarde con mi café dulce en las manos, esperando que nadie se percate de que intento apaciguar mi amargura con casas tan efímeras como un café con leche. Allí, Joseph. Allí esta tu voz. Y en todos los lugares que piso. En las cuerdas de mi guitarra. En el olor de mi jersey azul. En las confusas palabras de la gente. En mi vida. En mi corazón.
¿Cómo acabará esta historia?
Yo lo sé muy bien. Estas cuatro palabras quedarán olvidadas en cuanto arrugue este papel. Y se las llevará el viento.
Pero no sabes lo que daría por ver tus ojos y recuperar la paz en mi ser.
Firmado: alguien que te siente hasta la saciedad.
No se compara a la de una argentina pero algo es algo. :)
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Smile.

- ¿Que te pasa?
- Nada. ¿Porque?
- Por esa cara que traes hoy.
- ¿Debo tener un motivo para ser feliz?
- No lo se. Yo solo...
- Hoy no encuentro motivos. Sin embargo, me siento feliz.
- Eso esta muy bien.
- Sí. Y ahora...tú. ¿porque traes esa cara?
- ¿Debo tener un motivo para sentirme desolado?
...
BS♥
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martes, 1 de septiembre de 2009
Adiós.
lunes, 31 de agosto de 2009
CHANCES.
___________________ Respiró solo dos o tres veces entre frase y frase. Su discurso fue tan amplio que creí que nunca iba a acabar. No se porqué se empeñó tanto en resaltar lo menos importante, pero fue así de tonto, supongo que no sabía por donde empezar. Bien, se que las declaraciones no son nada fáciles, y menos para una persona como él, tan tímida y reservada. Mientras jugaba con sus manos nerviosamente, yo daba vueltas a mi copa de champang esperando que un rayo me partiera la cabeza en dos. Llegué a pensar que se desgastaría las manos de tanto frotarlas, aunque era más probable que me desgastara a mí con la mirada. Sí, era fin de año, y como todos los años nos veíamos en esa maldita fiesta organizada por los compañeros. Mi vestido azul parecía fascinarlo. La verdad es que su camisa negra acompañada de esa corbata del mismo color que mi vestido no lo hacían ver del todo mal. Miento. Esa noche, mirarlo era un espectáculo. Jamás en mi vida lo había pensado. Y, pensándolo bien, su nerviosismo era realmente adorable.
Sonrió y paralelamente lo secundé. Nunca es tarde para dar una segunda oportunidad.[…]
Sonrió y paralelamente lo secundé. Nunca es tarde para dar una segunda oportunidad.[…]
_______________________________________________
viernes, 28 de agosto de 2009
jueves, 27 de agosto de 2009
Gritar.
Ilusa, Irene. Eres una ilusa.
¿Que creías? ¿Que iba a ser tan sencillo?
Déjame decirte algo, bonita. No eres ni la mitad de lo que dicen de ti.
Deberías sentirte más pequeña. De personas como tú hay muchas.
¿Te crees diferente? Anda, sal a aclararte las ideas.
Y así es como la consciencia te transforma, la auto estima pasa a estar bajo O y hoy cojo mi abrigo y mis llaves para adentrarme de nuevo por las Ramblas de mi querida Barcelona. Quizás mi subconciente tenga razón y solo deba pasear un rato.

¿Que creías? ¿Que iba a ser tan sencillo?
Déjame decirte algo, bonita. No eres ni la mitad de lo que dicen de ti.
Deberías sentirte más pequeña. De personas como tú hay muchas.
¿Te crees diferente? Anda, sal a aclararte las ideas.
Y así es como la consciencia te transforma, la auto estima pasa a estar bajo O y hoy cojo mi abrigo y mis llaves para adentrarme de nuevo por las Ramblas de mi querida Barcelona. Quizás mi subconciente tenga razón y solo deba pasear un rato.
Y mientras lo hago, me auto-convenco una y otra vez: "un mal día lo tiene cualquiera". Pero...¿que es lo deseo realmente?

¡¡SOLO QUIERO GRITAR!!
PRIMEROS PASOS.
.APRENDE.
.DESCUBRE.
"En este momento es cuando descubro el enigma, cuando tu mano roza tímidamente la mía con la intención de cogerla y no soltarla."
martes, 25 de agosto de 2009
Algo diferente.
La mañana se hace tarde y la tarde cae también, como una hoja de un árbol de otoño, que tiene como destino el suelo. ¿Caeré de esa forma? ¿Mi golpe será doloroso? ¿O simplemente planearé, me dejaré llevar por el viento y aterrizaré sin daños? Pues no lo sé. Como las canciones en inglés que intento descifrar y nunca lo consigo. Es nulo. Nunca sabré como es mi final. Me has enseñado que tengo que buscarlo poco a poco, con precaución, paso a paso vendrá solo...pero eso ya lo se. Ya me se el cuento de "todo a su tiempo, no has de buscarlo, lo encontrarás solo, tranquila...". Esas palabras son siempre iguales. ¿Para que van a servirme en realidad? Yo quiero creer que puedo verlo todo. Quiero creer que soy capaz de volar, que soy capaz de tener lo que quiero, que puedo ser. Que puedo. A veces se necesitan más palabras de aliento que simples tópicos que poca gente olvida pero a poca gente le sirven. Quiero algo que no entre dentro de los margenes de una historia ya escrita. Quiero pintar un cuadro y sobresalir del marco. Quiero un cielo amarillo y estrellas colgadas con hilos. Quiero eso que tu no sabes darme, pero tienes. Solamente quiero hacerte saber que nos quedan muchas mañanas que se hacen tardes y acaban por caer. O más bien, muchos amaneceres que se transforman en puestas de sol, que dan paso a una noche en la que puedo tocar las estrellas.

The first Black Star.

Para aquel siempre especial 8 de mayo.
Eres brisa que envuelve el dolor y lo transforma en susurro. Eres bella, tanto por fuera como por dentro, y creo que estas echa de algo así como trocitos de luz, porque vas iluminándolo todo aunque no seas consciente de ello. Eres imprescindible en mis momentos de gloria, ya que sin ti, no serían ni la minima parte de bonitos. Eres ingenua y te gusta mantener el control de las situaciones. Muchas veces no lo consigues. Te diré porque: tienes el corazón demasiado blando como para mostrar frialdad. Eres la cotidiana mañana que veo al desperar. Eres esa misma mañana, esa que me hace tener más fuerzas. Eres rutina en mis tardes del día a día, en los fines de semana, en las vacaciones, en algunas fiestas especiales, en cada rincón de mi (nuestro) hogar. Ojala dure esta rutina siempre. Eres esa canción que tanto te gusta y también esa que tanto odias. Eres un parte de mi mundo, demasiado importante y visible en mi rostro. Eres la fotografía de mi manera de ser. Eres un retrato exacto de mi caminar. También eres ese camino bien asfaltado que me queda por recorrer. Eres la que me enseña a ser yo misma. Eres mujer, fuerte. Puedes con todo y más. Eres experta en cargar con problemas de los demás. Tienes la habilidad de intentar solucionar los de otras personas y apartar los tuyos para el último momento. Eres todo lo que pueda llegar a escribir y mucho más. Eres quizás esa pluma, o esa que maneja mi derecha para trazar algún que otro sentimiento escrito. Eres la que me ayuda. Eres la que estuvo cuando intenté caminar y me caí. Eres la que estuvo cuando intenté lograr y fracasé. Eres la que estuvo cuando luché y conseguí. Eres especial hasta en los momentos más oscuros. Eres simplemente corazón de ángel, pero sin alas. Eres la que recapacita y empieza de nuevo. Eres la que sabe dar sin esperar nada a cambio. No eres un modelo a seguir, porque como tú nunca habrá nadie. Eres alguien irrefutablemente necesaria en mi vida. Eres siempre felicidad en mí y, lo más importante, eres la mejor madre del mundo. Y para ti tengo guardadas dos alas de repuesto.
Te quiere, tu hija.
Sky.

Si. Estaba harta. Harta de todo y de todos los que me rodeaban. No quería saber más de nadie durante unos días, desconectar de todo sería lo que más me ayudaría. Quería gritar. Quería salir de aquella casa. Y así lo hice. ¿Dónde fuí a parar? Al tejado, por supuesto. Mi lugar favorito de la casa: pocos subían allí a altas horas de la madrugada, era un lugar lleno de paz y con las mejore vistas del mundo entero (casi no exagero). Las nubes, aunque las distinguiera con la poca claridad que ofrecía la luna (únicamente ella destapada) se veían negras, llenas de rencor. Quizás estaban igual de negativas que yo. O quizás necesitaban descargarse, llorar. En ese momento me sentí complacida de estar viva y poder apreciar tantos sentimientos en ese cielo tan extenso que para mí se hace pequeño de vez en cuando. Era tal la mezcla de sentimientos, que ni siquiera me salían las palabras, y tampoco me di cuenta del largo tiempo que pasé observando mi techo personalizado, contando las lagrimas que se derramaban ahora fuertemente de las silenciosas (rencorosas, heridas) nubes, pensando que quizás en todas y cada una de ellas quedaba un resquizio de tu presencia, la que estaba conmigo, la que me guiaba en la vida. Esa que había desaparecido. ¿Su paradero? Dímelo tú, mi vida. ¿Dónde esta tu presencia?. Entonces supe el porqué de esa pasión mía por admirar el cielo. Cada segundo que te buscaba allí arriba, era una sonrisa dibujada, un dulce beso, una palabra de aliento.
Lo que me queda de tí.[...]
lunes, 24 de agosto de 2009
Myself.

Describir paisajes jamás se me hizo complicado. Describir a mamá tampoco. Ni a mi vecina de al lado. Ni lo que le sucedió a Sara, ni las complicaciones de la vida de mi mejor amigo. En cambio pensé que para estrenar el blog sería conveniente describirme a mi. Acto de egocentrismo, que no va conmigo. En cambio, ya sabeis una cualidad de mí.
Estrictamente hablando, odio las despedidas. No tengo nunca ganas de levantarme temprano. Mirar el despertador y leer las "6:30" me produce un molesto dolor en el estómago. Me encantan las fotógrafias en blanco y negro. Los días oscuros me resultan de los más especiales. Puedo pasarme horas escuchando una misma canción, aunque despues la aborrezca profundamente. La mayor parte del día me lo paso pensando, metida en mi burbuja. No me considero rara, pero eso no quiere decir que los demás tampoco lo hagan. Tanto los amaneceres como los atardeceres me dejan hipnotizada. Odio la física y la química. Amo el sabor del chocolate negro y el café amargo. En mi lista de prioridades siempre permaneció en primera fila un "Encontrar el camino correcto con mis propias armas". También un (aunque menos importante) "Aprender a tocar la guitarra". Todavía no he encontrado la melodía perfecta para mí. Quizás no exista. Tengo 16. Considero que ha sido uno de mis mejores (pocos) años. Y eso que el 16 es un número que jamás me gustó. Lo más sencillo se me hace lo más dificil y lo más difícil lo más sencillo. Nunca creí en nada que no viera con mis propios ojos pero en cambio no dejo de soñar despierta. Soy tímida y se me hacen complicadas las cosas nuevas, así como los cambios repentinos. Los fines de semana son para mi familia y mis amigos. Escuchar la voz de alguien mientras dibujo me relaja. Mi habitación es pequeña y agobiante, pero el lugar en el que puedo pasarme las horas y las horas sin cansarme. Me encanta sentir el frío viento de invierno golpeando en mi cara. No me gustan nada las sonrisas fingidas. Odio el olor a menta. Soy ordenada pero no en exceso. No me canso de leer. Adoro pasar las tardes de verano junto a mis verdaderos amigos en casa, hablando, riendo. La sencillez. No me gusta la fiesta. A veces me paro en seco y me pregunto qué es la felicidad en realidad. Hago y deshago algunas hipotesis y dejo el tema de lado, en un rincón,. Es un pensamiento reutilizable. Las pequeñas cosas son las que me sacan las sonrisas más sinceras, como por ejemplo aquellos días en los que papá llega a casa con flores para mamá y ella muy feliz las deja en un lugar donde pueda verlas. Las malas noticias no me parecen tan malas si tengo a mi pequeño Victor al lado. Olvidar cada vez se me hace más imposible.
Y esa es una pequeña parte de mi.
Fin del egocentrismo.
Besos, Irene.
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