martes, 8 de septiembre de 2009

Lo secundario (Para Sara)

.- Cerré los ojos mientras noté como el agua tocaba la punta de los dedos de mis pies. Era una sensación placentera, pero después de todo, secundaria. Sí, como los personajes secundarios en las obras de teatro o en las películas, que solamente aparecen de fondo, intentándose hacer notar, pero sin ningún resultado. Estiré mi mano derecha y noté la arena mojada escurriéndose por entre mis dedos. También era secundario, por supuesto. Mis piernas no tenían lugar para moverse con comodidad y, en cambio, jamás había estado más a gusto en mi vida. Al entrar en otra dimensión me percaté de que prácticamente estaba soñando, en el cielo, o en el infierno; todos dicen que en el infierno hay fuego y en el cielo la paz absoluta pero, en realidad, nunca supe cual es la verdadera diferencia. Me adentré en el mundo de los cometas voladores, las estrellas fugaces que quieren disminuir su velocidad, el ronroneo de los gatos que a media noche siguen vagando por doquier, los que pierden la ilusión o los que pierden directamente la fe, los felices sin razón y los infelices de tan heridos, los pensadores que nunca consiguen nada y los que encuentran soluciones sin ni siquiera pensarlas 5 segundos. Era un mundo muy extraño. Todo estaba mezclado, por muy diferente que fuera. Me pregunté por unos segundos si de verdad era un mundo paralelo, y no simplemente el mío, el nuestro. Sujeté un puñado de arena y lo apreté fuerte, con el puño cerrado, mientras sentía un punzante dolor. Apreté también los ojos, haciéndome casi daño, pero no pude disminuir ese dolor. Intenté concentrarme de nuevo en lo paralelo. Ahora parecía tener un color grisáceo claro que poco a poco se iba aclarando y, sin saber cómo ni porqué, terminó siendo del más puro color blanco. Aflojé el puño y dejé mi mano suelta, sin hacer ningún tipo de fuerza en ella, mientras los granos de arena iban rebalsando entre mis dedos haciéndome cosquillas. Ya no había más dolor. En cambio, me sentía a las mil maravillas y una ola parecida a la que sentía romper contra la orilla en aquel minuto me transportó al paraíso con ese suave vaivén. El agua alcanzó de nuevo mis pies pero, esta vez abrí los ojos, y al verlo tan de cerca, razoné en mi interior y me aseguré que el agua era tan solo algo secundario.


-.BS.-
-. No se si te ha parecido lo suficientemente largo.
Amigas como tú hay pocas ♥.-

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