
Describir paisajes jamás se me hizo complicado. Describir a mamá tampoco. Ni a mi vecina de al lado. Ni lo que le sucedió a Sara, ni las complicaciones de la vida de mi mejor amigo. En cambio pensé que para estrenar el blog sería conveniente describirme a mi. Acto de egocentrismo, que no va conmigo. En cambio, ya sabeis una cualidad de mí.
Estrictamente hablando, odio las despedidas. No tengo nunca ganas de levantarme temprano. Mirar el despertador y leer las "6:30" me produce un molesto dolor en el estómago. Me encantan las fotógrafias en blanco y negro. Los días oscuros me resultan de los más especiales. Puedo pasarme horas escuchando una misma canción, aunque despues la aborrezca profundamente. La mayor parte del día me lo paso pensando, metida en mi burbuja. No me considero rara, pero eso no quiere decir que los demás tampoco lo hagan. Tanto los amaneceres como los atardeceres me dejan hipnotizada. Odio la física y la química. Amo el sabor del chocolate negro y el café amargo. En mi lista de prioridades siempre permaneció en primera fila un "Encontrar el camino correcto con mis propias armas". También un (aunque menos importante) "Aprender a tocar la guitarra". Todavía no he encontrado la melodía perfecta para mí. Quizás no exista. Tengo 16. Considero que ha sido uno de mis mejores (pocos) años. Y eso que el 16 es un número que jamás me gustó. Lo más sencillo se me hace lo más dificil y lo más difícil lo más sencillo. Nunca creí en nada que no viera con mis propios ojos pero en cambio no dejo de soñar despierta. Soy tímida y se me hacen complicadas las cosas nuevas, así como los cambios repentinos. Los fines de semana son para mi familia y mis amigos. Escuchar la voz de alguien mientras dibujo me relaja. Mi habitación es pequeña y agobiante, pero el lugar en el que puedo pasarme las horas y las horas sin cansarme. Me encanta sentir el frío viento de invierno golpeando en mi cara. No me gustan nada las sonrisas fingidas. Odio el olor a menta. Soy ordenada pero no en exceso. No me canso de leer. Adoro pasar las tardes de verano junto a mis verdaderos amigos en casa, hablando, riendo. La sencillez. No me gusta la fiesta. A veces me paro en seco y me pregunto qué es la felicidad en realidad. Hago y deshago algunas hipotesis y dejo el tema de lado, en un rincón,. Es un pensamiento reutilizable. Las pequeñas cosas son las que me sacan las sonrisas más sinceras, como por ejemplo aquellos días en los que papá llega a casa con flores para mamá y ella muy feliz las deja en un lugar donde pueda verlas. Las malas noticias no me parecen tan malas si tengo a mi pequeño Victor al lado. Olvidar cada vez se me hace más imposible.
Y esa es una pequeña parte de mi.
Fin del egocentrismo.
Besos, Irene.
Qué sorpresa encontrarte aquí, he visitado a Kim y me he preguntado ¿quién será esa estrella negra?
ResponderEliminarY resulta que eres tú... una estrella brillante
Espero que me reconozcas enseguida sin necesidad de decírtelo.
Te doy dos pistas... no me cansaré de verte la cara y sigo sin vacaciones jajaja
Bueno Black Star, te deseo igual que a Kim un largo y hermoso recorrido de tu blog.
Qué alegría.
Besos de Fandestéphane
PD: La letra es muy pequeña y apenas la veo, hazla crecer un poquito por favor, si puedes.
No es egocentrismo hablar de ti. Pero entiendo que te diera vergüenza (hace 3 años y medio) hacerlo. A mi me la daría, y sería incapaz de expresarme como tu, por vergüenza. Pero, y puede que sea un defecto mio, tenía y en parte tengo una situación y puntos de vista muy parecidos a los que expresas. No creo que vaya a leer más Otro dia. Hoy seguro que no. bien :)
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