A veces tenía ganas de llenar papeles y papeles viejos, de esos de color apagado, con tinta inventada. Pero se le olvidó la mitad del discurso, así que recogió las alas y esperó a que el sol despertara antes de mostrar su esplendor. Le gustaba el día, no la noche. Le gustaba ser buena: no la mejor.
Buenas noches Black Star.
ResponderEliminarPasaba por aquí, como la canción de Aute, y me dije, dile a esa estrella que por Navidad cambie el Black por el White. Después ya puedes volver a ser como quieras. Pero ahora no.
Un beso