
Para aquel siempre especial 8 de mayo.
Eres brisa que envuelve el dolor y lo transforma en susurro. Eres bella, tanto por fuera como por dentro, y creo que estas echa de algo así como trocitos de luz, porque vas iluminándolo todo aunque no seas consciente de ello. Eres imprescindible en mis momentos de gloria, ya que sin ti, no serían ni la minima parte de bonitos. Eres ingenua y te gusta mantener el control de las situaciones. Muchas veces no lo consigues. Te diré porque: tienes el corazón demasiado blando como para mostrar frialdad. Eres la cotidiana mañana que veo al desperar. Eres esa misma mañana, esa que me hace tener más fuerzas. Eres rutina en mis tardes del día a día, en los fines de semana, en las vacaciones, en algunas fiestas especiales, en cada rincón de mi (nuestro) hogar. Ojala dure esta rutina siempre. Eres esa canción que tanto te gusta y también esa que tanto odias. Eres un parte de mi mundo, demasiado importante y visible en mi rostro. Eres la fotografía de mi manera de ser. Eres un retrato exacto de mi caminar. También eres ese camino bien asfaltado que me queda por recorrer. Eres la que me enseña a ser yo misma. Eres mujer, fuerte. Puedes con todo y más. Eres experta en cargar con problemas de los demás. Tienes la habilidad de intentar solucionar los de otras personas y apartar los tuyos para el último momento. Eres todo lo que pueda llegar a escribir y mucho más. Eres quizás esa pluma, o esa que maneja mi derecha para trazar algún que otro sentimiento escrito. Eres la que me ayuda. Eres la que estuvo cuando intenté caminar y me caí. Eres la que estuvo cuando intenté lograr y fracasé. Eres la que estuvo cuando luché y conseguí. Eres especial hasta en los momentos más oscuros. Eres simplemente corazón de ángel, pero sin alas. Eres la que recapacita y empieza de nuevo. Eres la que sabe dar sin esperar nada a cambio. No eres un modelo a seguir, porque como tú nunca habrá nadie. Eres alguien irrefutablemente necesaria en mi vida. Eres siempre felicidad en mí y, lo más importante, eres la mejor madre del mundo. Y para ti tengo guardadas dos alas de repuesto.
Te quiere, tu hija.
No sé si lo sabrás pero tu madre me la dejó leer un día. ¿Quieres decir que no te quedaste corta en los halagos?
ResponderEliminarPocos meses de conocerla han sido suficientes
para descubrir su gran personalidad y humanidad. Y tienes razón... lo ilumina todo.
Así a salido la hija
Besos a las dos