A veces me gustaría dejarlo todo. Después me arrepiento. Pero, por otro lado, no sería tan malo. ¿Qué puede haber peor que la desigualdad del mundo en el que vivo? ¿De la guerra? ¿O del odio? ¿Del rencor y las malas intenciones que tenemos de vez en cuando hasta los más inocentes?
Y, ¿Quién va a echarme de menos?
Soy muy egoísta. Lo reconozco. Quiero una huella que jamás se borre, estar siempre presente. Ser amada después de haberme ido, sabiendo que he hecho todo lo posible por ser amada también antes de haberlo echo.
Quiero el mal recuerdo, pero endulzado. Y el bueno, acompañado de un fuerte llanto por saber que ese momento no va a volverse a repetir. Es una manera petulante – además de cobarde - de afrontar la muerte. Y también un pensamiento constante en la mente de aquellas personas de sensibilidad extrema. Aquellas personas que sueltan lágrimas observando una simple fotografía, una obra de arte, una dramática escena, incumba o no incumba a su vida. A personas como yo. Pero, como además de mentalmente-hiperactiva, también soy peliculera, me gusta montarme una vida de ensueño en la cabecita, así como protagonizar las historias más emocionantes. Y sin dejar el tema, ¿Por qué no íbamos a “actuar”?
Cojo un lápiz y un papel - ¡siempre tradicional! – y me hago una lista de cosas que quiero hacer antes de morir. Sí, ¡algo así como en la película de Isabel Coixet (mi vida sin mi)!. Y es sorprendente la variedad del contenido. Desde pequeñas e insignificantes cosas, a las más grandes (o más costosas), las imposibles, las platónicas. Exacto, he escrito incluso lo que no puedo cumplir. Pero, total, puestos a soñar…que desaparezca lo demás.
Cuando acabé la lista y la releí, reí el mismo tiempo que lloré. Porque, que bonito sería…que hermoso si…y que agradable aquello otro. Que confusión más dulce. Que palabras tan mías. Personales. De nadie más. Y no he utilizado la goma de borrar ni una sola vez. ¿Por qué iba a borrar mis propias ganas?
Punto por punto, me doy cuenta de que la lista no es tan larga. Y, con un ojo nada crítico, vuelvo a leerla otra vez, dándome cuenta de que el primer punto es, nada más y nada menos que miedo. Que vuelvo a principio una y otra vez, sin darme un respiro, matándome yo misma con mi propia estupidez.
“Punto 1: Quiero ser recordada”.
viernes, 22 de octubre de 2010
jueves, 21 de octubre de 2010
viernes, 15 de octubre de 2010
jueves, 14 de octubre de 2010
miércoles, 13 de octubre de 2010
Los grandes.
"Estic prou a prop del personatge per tocar-loi entre nosaltres no hi ha res, excepte el que passa mentre ens observem l'un a l'altre durant la creació del retrat. Aquest intercanv implica manipulació, sumisió. Es tan un seguit d'assumpcions i s'hi arriba a actuar en conseqüècia, cosa que rarament podria produir-se amb impunitat en la vida real".
Richard Avedon
Su obra:
domingo, 10 de octubre de 2010
I like.
I like the autumn's leaves and bright eyes
Eternal sunshine of the spotless mind
Stands strong in my favorites of all time
Along with you and your technicolor eyes.
Backseat Goodbye.
When.
Te amo así, cuando cierras los ojos y tu mundo cierra la puerta de a poco, negándome la verdad y la pasión a partes iguales. Cuando no sabes que te observo y suspiras tranquilo, ajeno al frío viento, helado tiempo o mal día, y pareces placido, sereno y feliz junto a mí. Te amo así, cuando cierras los ojos.
Solo una.
De las mil razones que tengo para quererte, solo hay una que me hace seguir intentandolo: el recuerdo de tu rechazo.
miércoles, 6 de octubre de 2010
love is...
LOVE IS THE FINAL FIGHT
(Jon Foreman - Switchfoot)
Pequeñas frases para grandes reflexiones de pequeñas personas con grandes almas.
sábado, 2 de octubre de 2010
Y ahí días que se te ocurren las cosas mas tontas. Hace dos días, por ejemplo, que pensé “hace demasiado que no lloro”. Por lo menos tres semanas. Y por que no ahora, ¿no? Las personas nos empeñamos en buscar una aguja en un pajar, un pequeño motivo que me produzca tristeza. Algo de desdicha, el momento triste, el sueño en el que todo acababa mal. ¿Egoístas? Egoístas son los que no necesitan abrazos.
Y es verdad que unos los buscan y a otros les vienen a montones, pero son esos pequeños momentos los que te hacen llorar de verdad. Te das cuenta de repente, mientras tomas un helado con tus amigos, hablas de una buena noticia con tu familia, paseas a solas por la calle atestada de gente. Es ese instante eterno en el que todo parece cambiar de color, cuando se marchita la flor a cámara rápida. Ese mismo momento, en el que probablemente los de tu alrededor te miren sorprendidos, buscando una respuesta a la preguntita del millón, cuando te echas a llorar como si no existiera un mañana. Y lo que no sabes es que quizás no haya un mañana.
Así que, ¿Por qué lloras?
Y es verdad que unos los buscan y a otros les vienen a montones, pero son esos pequeños momentos los que te hacen llorar de verdad. Te das cuenta de repente, mientras tomas un helado con tus amigos, hablas de una buena noticia con tu familia, paseas a solas por la calle atestada de gente. Es ese instante eterno en el que todo parece cambiar de color, cuando se marchita la flor a cámara rápida. Ese mismo momento, en el que probablemente los de tu alrededor te miren sorprendidos, buscando una respuesta a la preguntita del millón, cuando te echas a llorar como si no existiera un mañana. Y lo que no sabes es que quizás no haya un mañana.
Así que, ¿Por qué lloras?
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