Paso libre a los extraños, adiós a los viejos. La esperanza ya no existe y el miedo es para los raros.
Ahora debo disculparme por sentir y disfrutar los momentos más pequeños y rechazar los que me acercan a la grandeza. Lo que tú no sabes es que yo necesito un mapa en tu gran mundo, y perdería demasiado tiempo buscando algo que me llevará al fracaso. No tengo pruebas, no hay testigos. Solo estoy yo y mi traicionero subconsciente. No pienses que no me he planteado hacer la maleta y volar contigo: también tengo puntos débiles y ganas de saber quién y cómo soy. Pero mirándote a los ojos puedo ver que esas preguntas no las responderé con tu manera de vivir.
Seré una más entre un millón y nadie me conocerá por mis logros, pero seguiré pintando con pastel mis propias alas.
No voy a darte las gracias.
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