viernes, 27 de agosto de 2010

Yes.

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And Why not? I love the love
LET  ME   D R I V E    YOU  

Here.

Yo estoy aquí. Eso es lo que encarrila cualquier camino a cualquier puerto de cualquier pueblo, ciudad, meta. ¿Quién es el más sensato? ¿El que habla o el que calla? ¿No ves que te estas equivocando con él?...esas preguntas hipócritamente malas y el desazón con el que son preguntadas.
¿Quién rige el amor? ¿Quién le pone las normas y quien es el que lo sabe todo sobre él? ¿Por qué todavía hay reglas? ¿Por qué si lo hago, me equivoco, y si en cambio me quedo quieta estoy perdiendo?
Es inútil controlar el desafío. El suave escalofrío cuando te das cuenta de que estas a un paso de rozar el cielo, la frustrada lagrima después de aquellos cuatro gritos, la vibrante risa que nace en el vientre y se escapa de los labios sin querer. Las manos inquietas. El ritmo extrañamente irregular del corazón, palpitando sin partituras. Y la estridente, violentamente profunda y confusa felicidad en el alma al escuchar esa voz al teléfono que te desconecta de la realidad.
¿Y crees que no estoy segura? ¿Necesitas mas pruebas?
Ya estoy caminando. Paso a paso. Y veo un largo camino por delante. Yo voy a llegar. Porque yo…estoy aquí. Yo estoy aquí.

lunes, 23 de agosto de 2010

Acordes que te hacen sonreir de felicidad

But...I only see you, and all that I do,
To the rest I am blind.
I don't want something new,
other than you...


Benton Paul, great&sweet song I ever know.

domingo, 22 de agosto de 2010


Me pase un par de horas mirando por la ventana con jazz de fondo. Rigurosamente pensando, concluí que lo que él representaba, resultaba completamente perturbador. No sabía describirlo. Si. Si sabía. Intenso. Era tan intenso, tan masivo, que me entraban aquellas extrañas ganas de gritar cada vez que lo veía. No había un resquicio de su forma de pensar, sentir o actuar que no tuviera un transfondo sin respuesta, escueta o sin final, sencilla o sangrante. Lo mas divertido de todo era que yo no dejaba de intentar escanearlo, encontrarle un sentido, cogerle de la mano y creerme que de verdad sabia por donde iban los tiros. Y aun así no decaían mis ansias, mis ganas de vivirlo, compartirlo, arroparlo. Mi subconsciente me decía que debía protegerlo, que era solo un niño ignorante burlándose del momento que la vida le daba a respirar, cuando en realidad era un hombre indescifrable que ponía todo su espíritu en cada respiro, en cada paso, cada mirada, e incluso cada beso.

Pero era tan complejo y frustrante que cada noche me creía más incapaz de permanecer a su lado. La parte mala es que, después de las dos horas de jazz, siempre llegaba a la misma conclusión: intenso. Lo que pasa es que es intenso.

viernes, 20 de agosto de 2010

Someone once said...
"Revealing imperfections can be quite beautiful"
So grateful for that