Dice mi diario en letras mayúsculas: "Bienvenido a mi verdad". ¿Y que verdad más verdadera que la mía? ¿Quieres comprobarlo? ¿Necesitas ver mis lágrimas? Las tengo guardadas en incontables frascos de cristal. Tengo una habitación donde la ventana deja entrar el Sol por la mañana, cuando estoy sola, y crea auras mágicas que me hacen reír de felicidad. Pero por la noche todo es oscuro. Ya no entra luz y la estantería donde descansan los pequeños botecitos de cristal gastado parece temblar, resquebrajarse y derramar el líquido por toda la habitación. Es entonces cuando oigo sus pasos y me invade una intensa agonía. ¿No era él, el que decía "voy a llenar todos los vacíos de tu corazón"? ¿"Si te caes, voy a cogerte. A cogerte muy fuerte"?. Y me cogió. Pero lo hizo tan fuerte que me hirió los brazos. Marcas que sanarían y se borrarían del cuerpo, pero no del alma. Incluso así, destructor y al filo de la locura, seguía mirando sus ojos y viendo un paraíso que alcanzar. Que estúpida visión exótica ofrecían sus ojos oscuros. Que hermosa. Pero al fin y al cabo, que mentirosa. Al mismo tiempo que prometía la luna, apretaba la soga en mi cuello y las cadenas en mis manos. Al mismo tiempo que sonreía frente a ti, descargaba su ira sobre mí. Y aquí me ves. O mejor dicho, aquí me lees. Se que me estas leyendo. Se que buscas pistas sobre todo lo que ha ocurrido. Y la única que puedo darte es esta, así que vuelvo a darte la bienvenida a mi verdad, con un "buenos días" seguido de un "adiós". Definitivo.
viernes, 23 de abril de 2010
Sant Jordi
Entre tu y yo no hay nada personal,
es sólo el corazón que desayuna, come y cena de tu amor
en el café de la mañana, la canción de la semana
que muchas veces me emociona y otras tantas me hace daño.
Entre tu y yo no hay nada personal,
y sin embargo duermo entre mis sábanas soñando con tu olor,
vives aquí en mis sentimientos, me ocupaste el pensamiento.
Quizas te añore mas no hay nada personal.
Aunque inventes los detalles y te encuentre en cada calle
yo te juro que no hay nada personal.
Sacas a flote mis tragedias y de repente las remedias.
Me haces loco, me haces trizas, me haces mal.
Y así en los dos no hay nada personal
te llevo en cada gota de mi sangre y en el paso de mi andar.
No necesito arrinconarte ni antes de dormir besarte
y es que en nosotros ya no hay nada personal.
Sacas a flote mis tragedias y de repente las remedias.
Me haces loco, me haces trizas, me haces mal.
Y así en los dos ( y así en los dos)no hay nada personal (no hay nada personal)
te llevo en cada gota de mi sangre y en el paso de mi andar.
No necesito arrinconarte ni antes de dormir besarte
y es que en nosotros ya no hay nada personal.
Nada personal (Ana Torroja y Armando Manzanero)
P.D: Fotos y música, resultado del sentimentalismo que experimentamos (algunos) cada 23 de Abril. Por que unas fiestas como estas sí que merecen la pena. I...que més que més...oh, si! Mon pare es el millor del món!
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