miércoles, 13 de enero de 2010

Undecided.

I n d e c i s a , recorro la vereda justo por el bordillo, con los pies demasiado juntos, perdiendo, a medida que el tiempo pasa, el equilibrio. Esta mañana, mientras bebía el último sorbo de mi amargura con doble de azucar, me cruzé con mi propia sombra, que caminaba hacia mi, muy cerca de mi. Paré en seco y esperé que me alcanzara, pero pasó por mi lado empujando mi hombro. Pasó de largo. Sí. Pasó de largo. Entonces, cuando me giré para obserbarla caminar con gracia, me di cuenta de que estoy cansada. Del frío. Del humo. Del valor. Leo mis palabras y todas me parecen iguales. Igualo mis razones y todas son en vano. ¿Que espero? ¿Que me depara el cambio de estación? ¿Con qué sonrisa aparezco por el mundo? Dime. ¿Con cual de ellas?

























Hoy no me encuentro. Y por mucho que intente dejar de buscarme, no lo logro.
Que me escuche este viejo ordenador. Que soporten mi rabia estas teclas.

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