viernes, 29 de enero de 2010

Miel.

Aquella velada absurda llena de comentarios idiotas y falsas sonrisas de compromiso, Nabil llegó a mi lado y al hacerlo, no me dijo guapa; me dijo hermosa. Me extrañó de la misma forma en la que me fascinó. Encabezó una conversación con un comentario sobre mi vestimenta y seguidamente me ofreció una copa de champang que, aunque él no lo supiera, detestaba. Incluiría a Nabil en mi lista de chicos que intentan seducirte con palabras, pero realmente, descarté la opción al minuto al descubrir que ni siquiera lo intentaba. Tenía el don de saber decir justamente lo que cada persona quería escuchar. Es decir, esa exquisita forma de jugar con las palabras y hablar de una manera tan clásica y a la vez elegante, solo la utilizaba cuando estaba conmigo. Hablaba como quien canta un soneto. Y eso era raro viniendo de un hombre. Los hombre no suelen molestarse en escoger las palabras adecuadas para describir tu vestido verde; en todo caso, las buscaban adecuadas para describir tu escote o, tal vez, las esbeltas y formadas piernas que sobresalen del vestido. Era algo puramente físico. Y Nabil se acercaba a lo mágico y enigmatico de las situaciones que se nos presentaban ante los ojos; directamente. En ese momento.
Y dejando de lado su manera de expresarse (o siemplemente de estar), he de aceptar que muchas veces no escuchaba ni . En esa ocasión, como si leyera mi mente, comenzó un monólogo sobre "la falta de concentración" (además de relajación y algo así como Feng Shui), y yo no pude más que apreciar las orbes atentas y profundas que me encandilaban por su color poderosamente oscuros. Y no. No era solo eso. La piel morena que lo caracterizaba, contrastaba a la perfección con su cabello negro azabache, brillante, rebelde. Era un ejemplar digno de exposición. Y más teniendo en cuenta que además de lucir belleza como una pintura, era capaz de explicarte mil histórias, incluso mejor que cualquier guía de museo.
Sonrió y me dí cuenta de que algo no andaba bien. Quizás se había cerciorado que no lo estaba escuchando en absoluto. Probablemente.
- Se que no me escuchas. Ni ahora ni en muchas otras ocasiones. No te esfuerzes en mostrar lo contrario. Pero no desesperes, ni te averguenzes. No ahora, que tu actuar me trae a la mente aquel poema de Benedetti: "Me sirve y no me sirve". Permitame que sea osado y recite el fragmento que sin duda alguna escribe tu nombre junto al mío.


Lo miré confundida y a la vez maravillada. Sus ojos parecían cambiar de tonalidad y aumentaban su luz. Incluso recitaba poemas. ¿Mariposas en mi estomago? ¡Mariposas por doquier!


- Adelante, Nabil. Me encantaría escucharte.
- De acuerdo. - Se aclaró la garganta mientras yo intentaba dejar de temblar.
- "Me sirve tu mirada
que es generosa y firme,
y tu silencio franco sí me sirve.
Me sirve la medida de tu vida.


Me sirve tu futuro
que es un presente libre,
y tu lucha de siempre
sí me sirve.
Me sirve tu batalla
sin medalla.


Me sirve la modestia
de tu orgullo posible,
y tu mano segura
sí me sirve.
Me sirve tu sendero,
compañera."


Descompuesta y a punto de lagrimear, le pedí con los ojos una explicación ante semejante declaración.
Después de todo, pensé, esta velada no iva a ser tan mala.


Porque te tengo y no
Porque te pienso
Porque la noche está de ojos abiertos
Porque la noche pasa y digo "amor"
Porque haz venido a recoger tu imagen
Y eres mejor que todas tus imágenes.

Porque eres lindo desde el pie hasta el alma
Porque eres bueno desde el alma a mí
Porque te escondes dulce en el orgullo
Pequeño y dulce
Corazón coraza.

Porque eres mío
Porque no eres mío
Porque te miro y muero
Y peor que muero
Si no te miro amor
Si no te miro

Porque tú siempre existes dondequiera
Pero existes mejor donde te quiero.
Porque tu boca es sangre
Y tienes frío

Tengo que amarte amor
Aunque esta herida duela como dos
Aunque te busque y no te encuentre
Y aunque
La noche pase y yo te tenga
Y no.

Mario Benedetti

miércoles, 27 de enero de 2010

días grises.



Llueve? Yo creo que sí.


lunes, 25 de enero de 2010

jueves, 21 de enero de 2010



Tengo ganas de reirme de lo más absurdo.

miércoles, 13 de enero de 2010

Undecided.

I n d e c i s a , recorro la vereda justo por el bordillo, con los pies demasiado juntos, perdiendo, a medida que el tiempo pasa, el equilibrio. Esta mañana, mientras bebía el último sorbo de mi amargura con doble de azucar, me cruzé con mi propia sombra, que caminaba hacia mi, muy cerca de mi. Paré en seco y esperé que me alcanzara, pero pasó por mi lado empujando mi hombro. Pasó de largo. Sí. Pasó de largo. Entonces, cuando me giré para obserbarla caminar con gracia, me di cuenta de que estoy cansada. Del frío. Del humo. Del valor. Leo mis palabras y todas me parecen iguales. Igualo mis razones y todas son en vano. ¿Que espero? ¿Que me depara el cambio de estación? ¿Con qué sonrisa aparezco por el mundo? Dime. ¿Con cual de ellas?

























Hoy no me encuentro. Y por mucho que intente dejar de buscarme, no lo logro.
Que me escuche este viejo ordenador. Que soporten mi rabia estas teclas.

Dudas existenciales. Deseos sin cumplir. Un vaso medio lleno, otro medio vacío. Y, las únicas palabras que soy capaz de pronunciarte hoy:
"Buenos días princesa. Te amo princesa. Hasta pronto...princesa."

martes, 5 de enero de 2010

Pop funk, country & Classic Rock.



She leaves me hoping, that my love won’t show.Cause I know she’ll give me,
An Olive and An Arrow.



Shaking it off...Shaking off all of the pain. Breaking my heart...Breaking my heart once again. I want someone to love me...For who I am.


Team...Nick Jonas and The Administration; of course.