viernes, 3 de diciembre de 2010

Es moda.

Hoy es un: ¡apaga y vámonos!
Patón aseguraba que conocer era recordar, recordar el camino correcto que anteriormente nuestra alma conocía. Pero me descarrilo lentamente. No es algo repentino. Lo voy sintiendo a medida que pasa el tiempo, a medida que el tiempo pasa. No recuerdo ya nada, y eso es lo que me da miedo. No saber qué era. No saber quién era, ni por qué estoy aquí. Y es hoy y muchas veces más es un “apaga y vámonos”. Después me doy cuenta de que el plural de esa frase me incluye solamente a mi y dignidad. Porque cada segundo cuenta, cada rosa marchita, y cada cerebro se recalienta. Viviendo en una sociedad con demasiadas mentalidades distintas, diferentes formas de vivir y de ver el mundo, me decepciono cien veces de lo que veo y me enorgullezco dos. Me duele la cabeza. Es un día de “apaga y vámonos”. Sí, hoy lo es. La positividad no me alcanza. Vamos a apagar e irnos.


Hay personas y personas. Las que duermen con un ojo abierto entenderán esto. Y las que no, es que todavía no se han encontrado.