martes, 17 de noviembre de 2009

David.























Cuando me mires a los ojos vas a ver dos cosas:
el caos y una estrella de seis puntas.
Black or not.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Niebla en mis ojos.


Fue la última hoja caída de aquel árbol. La última. Marcó tanto como tu partida. Contaba con impaciencia las escaleras que conducían al piso de arriba. Allí donde estabas tú. La segunda puerta a la derecha, puerta cerrada, música intentando liberarse de la pequeña habitación. Tenía unas ganas tremendas de abrir la puerta sin picar y que aquel olor tan tuyo reviviera mis ganas chocandome de frente. Así fue como subí el último peldaño de crujiente madera gastada por los años. Me asusté por la oscuridad del pasillo, pero se me pasó enseguida cuando pensé en lo que me esperaba. Y es que era tanta la necesidad de verte que todo lo demás se me olvidaba. Fue ahí donde, mientras caminaba desprendiéndome de mi abrigo azul, incrementó mi ansiedad. Llegaría. Llegaría y nos clavaríamos los ojos, como pasó en aquellos lejanos días. Llegaría, y estaba segura, reiría. No sonreiría. Sería una risa fuerte, sonora, especial. Porque, probablemente, estarías natural. Como siempre. Descalzo. Tus pantalones preferidos, aquellos rasgados, junto con una camisa blanca, remangada, de lo más normal, más tu cabello alborotado, rostro algo pálido y ojeras pronunciadas que no hacían más que hacerte todavía más atractivo; brillo en los ojos y miles de palabras bonitas para mí, en tus manos, en tus labios, en tu interior. Estaba tan segura de eso. Tan segura...Que entonces, seguramente, después de habernos mirado y remirado durante instantes eternos, correría a tus brazos por el simple echo de despegar mis ojos de los tuyos y recoger el oxigeno suficiente para volver a respirar con normalidad. Me abrumaría con tu perfume y abriría bien los brazos para rodear tu espalda. Siempre te lo repetía una y otra vez. Me encantaba contemplarte de espaldas. Era tan ancha; y cuando se arqueaba...tan hermosa. Era una de las cosas casi perfectas en ti. La miraba de todos los ángulos y seguía viéndola armoniosa, delicada. La acariciaría mientras te escuchaba respirar sonoramente sobre mi hombro y mis latidos aceleraban sin querer. Y, seguro, me separaría y seguiríamos analizándonos. Siempre era así. Como si fuésemos completos desconocidos tratando de escanearnos el corazón en busca de sentimientos del uno hacia el otro. Lo que me hacía sentir feliz era que eso no me importaba. Jamás dejaría de sentir dudas en cuanto a ti. Y eso me creaba más admiración, más aun sabiendo que estabas igual que yo: filosofando por mi. Que largo era aquel pasillo...que oscuridad. Pero ya había llegado a tu puerta. Y has de saber, que cuando rocé el pomo helado con intención de abrir sin picar, sentí una descarga eléctrica que me recorrió la espina dorsal y me hizo estremecer.
Pero, aunque en esta carta hayas leído probablemente demasiadas emociones o sensaciones juntas, ninguna; oyeme: ninguna, ninguna será igual que la que sentí al encontrar sabanas manchadas de rojo, pulso cero, final de mi historia, niebla en mis ojos.
Fue entonces cuando dirigí mi vista a la ventana y observe la última hoja caer, dejando remorderme la conciencia al preguntarme ¿porque si yo solamente te necesitaba a ti, tu necesitabas solamente al cielo?.
_________
P.D: ¡Que rápido se acaban los sabados!

Love 80's ♥



Pasabas por allí, no sé bien
Que vibró dentro de mí
Y sin pensar me fui detrás de ti
La luna en tu melena me ayudó a
Seguir tus pasos por la acera
Pero al doblar la esquina del bazar
No se como te perdí
En plena confusión escuché
Dentro de mi corazón
Como una voz marcando la señal
Iba diciendo y me va diciendo
Tu, tu y yo, tu y yo, tu y yo

Como un radar en el mar
Y el barco a puerto quiere anclar
Aquella voz subía la intención
O bajaba si iba mal iba un poco mejor.

En miles de movidas me metí
Por seguir de tras de ti
Pero al final encontré el lugar y en medio de la luz
Estabas esperando
Tu, tu y yo, tu y yo, tu y yo

Colgado de los palos y amarrado
Por los pies y por las manos
Me pregunté ¿quién lo pudo hacer?
Trepé por la madera y aparté
De tu cara la melena y te besé
Tres palabras rotas escapaban de tus labios
Tu, tu y yo, tu y yo, tu y yo
Tu, tu y yo, tu y yo, tu y yo
Tu, tu y yo, tu y yo, tu y yo...
JC - Mecano (¡Recomiendo el musical a todo el mundo!)

sábado, 7 de noviembre de 2009

White

Que viva la ciencia, ¡que viva la poesía! ¡Qué viva siento mi lengua cuando tu lengua está sobre la lengua mía!
El agua está en el barro, el barro en el ladrillo, el ladrillo está en la pared y en la pared tu fotografía.
Es cierto que no hay arte sin emoción y que no hay precisión sin artesanía, como tampoco hay guitarras sin tecnología.
Tecnología del nylon para las primas, tecnología del metal para el clavijero la prensa, la gubia y el barniz:
las herramientas del carpintero; el cantautor y su computadora, el pastor y su afeitadora, el despertador que ya está anunciando la aurora y en el telescopio se demora la última estrella.
La máquina hace el hombre...
y es lo que el hombre hace con ella. El arado, la rueda, el molino, la mesa en que apoyo el vaso de vino, las curvas de la montaña rusa, la semicorchea y hasta la semifusa. El té,
los ordenadores y los espejos. Los lentes para ver de cerca y de lejos. La cucha del perro,
la mantequilla, la yerba, el mate y la bombilla. Estás conmigo, estamos cantando a la sombra de nuestra parra una canción que dice que uno sólo conserva lo que no se amarra y sin tenerte,
te tengo a vos...y tengo a mi guitarra.
Hay tantas cosas yo sólo preciso dos: mi guitarra y vos, mi guitarra y vos...
Hay cines, hay trenes, hay cacerolas, hay fórmulas hasta para describir la espiral de una caracola. Hay más: hay créditos, tráfico, cláusulas, salas vip, hay cápsulas hipnóticas y tomografías computerizadas, hay condiciones para la constitución de una sociedad limitada. Hay biberones y hay obuses, hay tabúes, hay besos, hay hambre y hay sobrepeso.
Hay curas de sueño y tisanas, hay drogas de diseño y perros adictos a las drogas en las aduanas. Hay-manos-capaces-de-fabricar-herramientas-con-las-que-se-hacen-máquinas-para-hacer-máquinas-para-hacer-ordenadores-que-a-su-vez-diseñan-a-máquinas-que-hacen- herramientas-para-que-las-use-la-mano. Hay escritas infinitas palabras: zen, gol, bang, rap, Dios, fin. Hay tantas cosas... yo solo preciso dos: mi guitarra y vos, mi guitarra y vos.

(Jorge Drexler - Mi guitarra y vos)

miércoles, 4 de noviembre de 2009

To let go.



A E L L A

Cómo odio que el cielo este gris y no se atreva a actuar. Cómo odio la tempestad de un rechazo, la soledad de un abrazo sin calor. Cómo odio tener que despertarme sabiendo que miles de cosas pueden ocurrirme y no tener la certeza de saber bien bien cual será la consecuencia que acareen. Cómo odio sentirme adormecida en la cuna de un gigante pero extraño corazón, que me balancea suave y lento. Suave y lento. Cómo odio arrancar las malas hierbas sin conseguir arrancar la raíz. Cómo odio el sol naciente cuando se filtra por la ventana de una habitación en dónde solo yazco tumbada yo. Cómo odio el mínimo ruido que me despierta, y el estúpido remordimiento que no me deja dormir. Cómo odio tener las manías que tengo, y el corazón bombeando rápido, apunto de parar en seco. Cómo odio todo esto. Cómo odio pensarte besar a otra.
Y, sí… cómo odio creerte conmigo y saber que ni siquiera sabes que vivo por tí, o que tengo vida, y que se apaga con cada caricia que tus labios le despiertan el alma. A ella.
- Solamente mañana. Déjame escribirlo, e intentar dejar pasar las horas para que el día pase rápido y no me de cuenta de que ya no es cinco de noviembre, que ya no es cinco, que ya terminó.
Foto perdida en los jardines de Montecarlo.
Black Star.

domingo, 1 de noviembre de 2009


"El cor té raons que la raó no entén."